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SALEEEEEEEEEEEEEEEEEEE "SIGMUND FREUD:VIDA Y MILAGROS"


NOVEDAD DE GALERNA

RUDY
Sigmund Freud
Vida y milagros
  
Ilustraciones de tapa e interior:
Iñaki Echeverría

El 23 de septiembre se cumplirán 75 años de la muerte de Sigmund Freud, una de las figuras fundamentales del pensamiento universal, alguien que revolucionó la cultura, cuyo trabajo sigue estando entre las más potentes influencias en las sociedades actuales y no deja de despertar inquietud.

Aquí me pongo a contar,
al compás del inconsciente,
una historia irreverente
de un hombre que cambió el mundo,
la vida de Freud, Sigmundo,
un prócer del siglo veinte.


¿Puede contarse la vida de uno de los más importantes pensadores de la humanidad desde un marco humorístico? Desde luego, si el propio Sigmund Freud mostró lo serio que puede ser un chiste y, por su parte, el autor de este libro conoce el psicoanálisis tan a fondo que se permite usarlo para hacer reír.
Una biografía humorística sigue siendo una biografía y, además, divierte, despeja la tensión que implica hablar de la sexualidad de las anguilas, de la Ictiosauria de la que se enamoró un vienés, de la santísima trinidad del yo, el ello y el superyó, del ciego Edipo, de los lapsus, de los… chistes, de la relación de Sigmund con Martha y Minna, con Jung, con Anna, con tanta gente, del antisemitismo, la guerra, la religión, la vejez…
Rudy escribió una biografía humorística que rompe el halo casi sagrado que tantas veces proyectan sobre el creador del psicoanálisis sus devotos, sus detractores y también los agnósticos. Una biografía humorística y, a la vez, concienzuda, que no puede dejar de ser una reflexión sobre el psicoanálisis. Un gracioso retrato de ese hombre canoso, pelado, de barba, que usted seguramente ha visto colgado en la pared del consultorio de su analista.


«El humor no sólo es una de las mejores formas de decir aquello que no puede ser dicho de otra manera; a partir de la enseñanza de Freud sabemos que, a veces, es la única».
Del prólogo de Luis Fau

«Esta biografía tiene la virtud de apoyarse en los hechos, con un caudal de información notable, para convertirlos en una ficción humorística de gran valor pedagógico».
Del prólogo de Rubén Zukerfeld

«El señor Rudy tiene una rara cualidad: vive inspirado».
Del prólogo de Rafael Calomino

«Rudy se propone con éxito algo muy serio: jugar con los hechos como un prestidigitador sabio que pone sus cartas sobre la mesa y también pone una sonrisa plena en nosotros».
Del prólogo de Carlos Bruck

«Rudy prefiere los caminos difíciles, como hacer reír no con su gracia (la tiene, y mucha), sino con su portentosa inteligencia, que algunos creen que es comicidad».
Del prólogo de Jorge Schussheim



EL AUTOR
Rudy nació en Buenos Aires en 1956. Es humorista, escritor y comediante. A principios de la década del ’80, colaboró en la revista Hum®. Con Daniel Paz, está a cargo del chiste de tapa de Página/12 desde el inicio del diario y también hacen juntos, desde 1989, el chiste de la última página de la revista Noticias. Además, Rudy lleva más de veinticinco años como director del suplemento Sátira/12, escribe columnas humorísticas en diversos periódicos (Mal estar, Monitor, Acción) y ha participado en programas de radio. Fue guionista de programas televisivos de Tato Bores, de Peor es nada y de Kanal K. Por otra parte, hace shows humorísticos unipersonales –actualmente, se presenta todos los meses en Café Montserrat y en Clásica y Moderna–. En los años ’80 se desempeñó como psicoanalista (continúa ejerciendo el psicoanálisis, pero como paciente). Ha publicado más de cuarenta libros de humor.



Para contactarse con el autor:




GALERNA

Nuevo libro de Rudy, Buffet Freud responde, el libro de las preguntas




Publicado por Rudy  ya está en las mejoresa salas de su barrio( si son librerías). Más de 100 personalidades (Ulanovsky/ Zaiat/ Abadi/ Wainraich/ Grimson/ Ana Shua/  Luis Pescetti/ Daniel Rabinovich/Jorge Schussheim/ Paola Barrientos/ Santiago Varela/ Mauricio Kartun/) preguntaron cosas como
·       ¿Existe Dios?/

·       Si «los Reyes Magos son los padres», los padres… ¿quiénes son?/

·       ¿Qué hago yo acá?/

·       ¿Debo proteger a las mujeres de mí?/

·       ¿Cuesta mucho ser feliz?/

·       ¿Por qué las mujeres van siempre de a dos al baño?

·       ¿Pesa más que una madre judía psicoanalista sea psicoanalista o que sea judía?/

·       ¿Los hijos son un gasto o una inversión?.

Y los personajes de Buffet Freud ( Karl Psíquembaum, Estanislao del Campo Freudiano, Alain Supositoire, etc). les respondieron.



Un pequeño anticipo para nuestros lectores

Pregunta del lic Abel Zanotto (psicoanalista)  “¿cantás falta envido con veintisiete?”

Fragmento de la respuesta del lic Martin Freud ( el payador)


Para ser buen terapeuta

hay que conocer el juego,

la conflictiva del ego,

las señas, los enunciados;

Edipo, aunque esté cargado,

siempre te dice: ¡estoy ciego!



La falta es todo el partido,

es riesgoso pa’l equipo,

así que, si canta el tipo,

habrá que poner la oreja.

¡Veintisiete son las viejas 
y con la vieja hay Edipo!

BUFFET FREUD, edición actualizadísima

Editorial: PLANETA
ISBN: 950490307-X


Con un lenguaje que parece igual al de los profesionales, pero que visto de cerca revela ser disparatado, Rudy ofrece una selección de los "mejores trabajos de los miembros del BUFFET FREUD."
Comienza con una Historia del pago en psicoanálisis en la que no. enteramos de cómo se le pagaba al analista en tiempos de los faraones, los griegos y los romanos; sigue con dos ensayos sobre Edipo y la religión monoteísta, (parodia del texto de Freud, Moises y la religión monoteísta) en los que se demuestra el origen hebreo de Edipo e incorpora el inapreciable aporte del profesor brujo Nube Simbólica, quien en su artículo Carapálidas Curapálida nos explica cómo se practica el psicoanálisis en su tribu Psique-Psique (la las OBRAS COMPLETAS de Freud en señales de humo).
Los integrantes de Buffet Freud, con el inefable profesor doctor Karl Psíquembaum a la cabeza, escriben artículos teóricos, participan en mesas redondas, presentan casos clínicos y más que ninguna otra cosa, discuten constantemente entre sí sin ponerse jamás de acuerdo, tal como en las verdaderas corrientes de esa disciplina. El licenciado León Neurotsky, psicoanalista de izquierda (visto desde la puerta del consultorio), aporta su manifiesto sobre los Derechos de los neuróticos.
Toda la problemática del psicoanálisis de ayer, de hoy y de siempre, en clave de humor con lenguaje psi. Un libro ideal para regalar a su analista, a su supervisor, a sus pacientes y, por supuesto, su mamá.
Menú
Buffet Freud

Lapsus linguae a la vinagreta
Lacanapés
Locatellis de todo tipo
Saladitos los honorarios
Kleinishes de papa
Complétzales de culpa
Carne de diván
Pecetos buenos
Bifreud de lomo
Petit-fourcios
Psicología de las massitas


Fragmento del Capítulo Fast-Freud (el caso Guido)

por el LICENCIADO ERNESTO PSÍQUEMBAUM (1)


Guido
A la primera entrevista Guido llegó con cincuenta minutos de retraso. Le pregunté qué le había pasado. Se encogió de hombros y me miró como diciendo "yo qué sé". Le dije que ya era tarde, que volviera otro día. Miró hacia las persianas de mi consultorio y me dijo algo así como:
—Pero todavía no cerraron.
Se fue.
Cerré la puerta. Me pareció oír un terrible golpe, como una patada de karate contra mi puerta, acompañado de unas palabras cuyo significado en japonés desconozco, pero en castellano son inequívocamente insultantes hacia la madre del destinatario.
Abrí la puerta. Estaba algo abollada. Pero debía haber esta¬do así desde antes. Aunque no lo recuerdo.
A la segunda entrevista Guido llegó con media hora de retraso. Le volví a preguntar por su tardanza
—Es que estaban dando "Killerdragon" en la tele —me explicó—, y no me lo iba a perder por venir acá. ¡Son unos dibujos coreanotailandeses que matan! Además, justo en este capítulo Noxo estaba por revivir a Congestiva, que era la princesa de los rinofágicos que se tenía que casar con Procul por orden de Cholaka. En realidad Cholaka era nieto de Procul y Congestiva, en el futuro era un dictador, pero ahora había vuelto al pasado pa¬ra asegurarse de que sus abuelos se pudieran casar y entonces él naciera, porque estaban los Kitos, que luchaban por la libertad, y querían impedirlo y...
—¿Y a vos te dio miedo de que no se casaran y el nieto no naciera? —pregunté, tratando de entender algo—. ¿Te daba culpa, pensabas que el nieto, que era un nene como vos, podía haber hecho algo que separase a sus abuelos, que son como los padres? ¿O que si vos no mirabas la tele ellos no se iban a casar?
—¡Pero nada que ver, nada que ver! ¡Me quedé a ver si pasaban la noche de bodas, el sexo explícito y todo eso! Porque en los programas para grandes, sólo hablan de sexo; si uno quiere ver un poco de sexo, tiene que ver los dibujitos para chicos.
Me di cuenta de que tenía atrasado mi reloj. Unos cuarenta años atrasado. O este chico estaba demasiado trastornado o yo estaba demasiado acostumbrado al relato de los adultos, que, en cuanto al sexo son muchos más cuidadosos con su lengua..., digamos con su lenguaje.
—Me parece que es muy pronto para hablar de sexo —le dije—, recién nos conocemos.
—¡Ja! ¡Ja! ¡Es lo mismo que le dijo Oxoto a Prepux el otro día después de que ella intentara practicar con él las ciento dieciocho posiciones venusinas y él le explicara que los arturianos machos no podían tener relaciones sexuales algunos días por mes porque estaban con la escuadra... con la escuadra de combate, claro!
Yo ya no entendía nada. Pero sabía que era muy importante ponerle límites a Guido. Y un límite era el horario. Ya era la hora.
—Bueno, Guido, dejemos acá por hoy.
—Está bien. Déme mi hamburguesa, mis papas y mi gaseosa y me voy.
—¿Qué?
—Que me dé mi hamburguesa, mis papas y mi gaseosa y me voy.
—¿Y por qué te voy a dar eso?
—No entiendo.
—¿Qué es lo que no entendés?
—Que usted me pregunte por qué me tiene que dar mi hamburguesa, mis papas y mi gaseosa. En todos los otros lugares que voy me los dan y listo, nadie me pregunta nada.
Lo había descolocado. Eso creía yo.
—Yo no te voy a dar nada de eso —insistí.
—¿Qué? ¿Usted no tiene "combos"?
—No
—¡Qué raro! Pero ahora entiendo por qué no vi a otros chicos haciendo cola. Así nunca va a progresar ¡Le falta marketing y management! O por lo menos franchising.
Le dio una furibunda e inequívoca patada a mi sillón. Antes de que yo pudiera decirle que todo lo que hiciera de aquí en más sería usado en su contra, se fue.
Yo me quedé. Empecé a extrañar el "ya empezás, ya empezás" del padre.
(...)

(1) Hijo del afamado profesor doctor Karl Psíquembaum. Le debe su nombre a que cuando él nació su madre acababa de leer La importancia de llamarse Ernesto.

Buffet Freud > El doble discurso

Página/12 - Jueves, 14 de octubre de 2010
PSICOLOGIA › NUEVA APORTACION DEL PROF. DR. SEBASTIAN PSIQUEMBAUM
“Vine porque le dije que no iba a venir”
El doctor Sebastián Psiquembaum es un conspicuo miembro de la escuela de psicoanalistas que, desde hace años, viene reseñando Rudy. Hoy presenta su trabajo clínico sobre el doble discurso.

Por el Prof. Dr. Sebastián Psiquembaum *,
transcripto por Rudy 

 En mi larga trayectoria con el psicoanálisis he podido recorrer un extenso camino, que es el que lleva de mi casa al consultorio de mi analista primero (ya que gran parte de esa trayectoria la hice como paciente), y luego, el que va de la puerta de mi propio consultorio al sillón. He de decir que este segundo camino no por más corto ha sido menos transitado, ya que suelo recorrerlo varias veces al día, sea porque llega un nuevo paciente, sea porque se va, o porque, ante la ausencia del mismo, tiendo a transitar ansiosamente por mi ámbito de trabajo y mirar el retrato de Freud con cara de rezarle.
Pero esa tarde estaba sentado. Y estoy seguro de que era un martes, ya que yo estaba en modo lacaniano, y yo soy lacaniano los martes y jueves; freudiano los lunes, miércoles y viernes; kleiniano los sábados (suelo pasarlo con mis pequeños hijos), y los domingos suelo dedicarme a las terapias alternativas, léase sexo, gastronomía, música, o de ser posible, las tres cosas a la vez.
(...)
En eso estaba pensando cuando volvió a sonar el timbre. Ahí sí debía ser Dora, que en realidad se llama Carmen, ya que yo ya no la estaba esperando. Abrí la puerta y dije:
–Hola, Dora, ya no la esperaba hoy.
–Mi nombre es Carlos –dijo una voz demasiado masculina para llamarse Dora, aunque para un Carlos estaba bastante razonable– y debería usted esperarme, ya que quedamos por teléfono que hoy yo no vendría.
–Disculpe, Carlos, pero yo esperaba que Dora no viniera, y no que usted sí viniera. ¿Y por qué iba yo a esperarlo, si usted me dijo que no iba a venir?
–Por el doble discurso, doctor, ¿No le expliqué cuando hablamos por teléfono? Mi problema es el doble discurso, digo una cosa, hago otra.
 (...)
* Sobrino nieto del Prof. Dr. Karl Psiquembaum, fundador del movimiento Buffet Freud.